He robado estas nectarinas artísticas en la pizarra de mi hija y en las paredes del estudio (alguien dejo a mi hijo solo con un rotulador) Es tan diferente el imaginario actual al que contemplábamos cuando éramos niños, pero veo la misma magia en sus ojos al desplazar un rotulador por la pared.
El arte es como un dulce manjar que refresca y alimenta nuestro cerebro. Nunca el tiempo es perdido y mucho menos si ese tiempo se dedica a la contemplación silenciosa y meditativa de la obra de arte
viernes, 25 de enero de 2013
miércoles, 23 de enero de 2013
Sobre sabotaje al Montaje

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